Nuestro origen

LUMBRE es café de especialidad de origen claro. Nace tras años trabajando junto con caficultores para conservar la naturaleza y aprendiendo de ellos sobre el cultivo, y del trabajo con café de especialidad de exportación profundizando en la diversidad de perfiles, el arte de tostar y el cuidado por la calidad.

Entre esos caminos surgió algo simple: el café puede llevarnos a nuevas formas de relacionarnos con el territorio, con quienes lo cultiva y con el momento en que lo tomamos.

LUMBRE nace para celebrar la vida en lo cotidiano y lo extraordinario: el primer café del día, contemplar el paisaje, un día de sol, una tarde con bruma, las primeras flores en los cafetos, los primeros frutos maduros, un encuentro significativo, un logro alcanzado o el cierre sereno de la tarde.

ORIGEN

Trabajamos con pequeños lotes comprados directamente a familias caficultoras que producen cafés excepcionales y que, además, realizan acciones reales para cuidar la naturaleza que sostiene sus cultivos.

Reconocemos dos valores que pocas veces se consideran juntos. El primero es el de producir un café de especialidad extraordinario, fruto del conocimiento, la experiencia y el trabajo de quienes lo cultivan. El segundo es el de conservar la vida que hace posible ese café: proteger bosques, cuidar el agua, restaurar los suelos y mantener paisajes donde conviven aves, fauna y personas.

Por eso, además del valor que cada familia define para su café, otorgamos un reconocimiento económico adicional a las fincas que desarrollan prácticas reales y significativas de conservación. No es un incentivo ligado a una certificación; es una decisión basada en la convicción de que cuidar la vida es una labor que también merece ser reconocida.

Cada café se analiza sensorialmente para expresar fielmente su origen y se tuesta respetando el carácter que la naturaleza y las familias han construido. Cada ciclo reúne menos de cuarenta bolsas: cafés irrepetibles que celebran la vida desde el territorio hasta la taza.